Días de Colores

February 5th, 2008

Ayer fué un día verde, que es algo así como lo contrario de un día gris y mucho más fácil de llevar que un día azul, aunque creo que los días rojos son los peores de todos, afortunadamente hace mucho que no tengo un día rojo, así que al menos tengo eso para agradecer.

Los días verdes son maravillosos, pasan relajados y ligeros, muy zen… Creo que son mis favoritos. Aunque he sabido disfrutar uno que otro día rosa, a veces la sensación de culpabilidad termina por cambiarle el color al día, y se vuelve gris, o lo que es peor: azul.

Los días grises por su parte no son malos en sí, son días bleah, días neutros en los que no hay ganas de nada, el problema es que el gris se puede tornar en azul, y eso sería un problema.

Los días azules son los que tienen una tonalidad más variada. Pueden ser bien claros o azul índigo… Cuando el día es añil es porque casi he tocado fondo, y es justo entonces cuando comienzo a pensar tonterías… Cuando las tonterías pasan de pensamientos a hechos es cuando viene un día rojo. Los días azules de tono claro son días tristes y melancólicos, los más oscuros son como la mar durante una tormenta.
El día de hoy pinta que va a ser verde… Ojala y no cambie.

Seguro que por ahí debe de haber alguien más que tenga días de colores… ¿Verdad?

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¿Y Ahora?

January 25th, 2008

Soy como esos jugadores compulsivos que apuestan sin parar, aunque lo pierdan todo siempre tienen la esperanza de ganar y recuperar todo lo que perdieron. Yo me aposté hasta los panties… Y perdí. Espero que entiendan que mi mente es lo suficientemente retorcida como para saber que no estamos hablando de casinos o bancas de lotería.

Desde anoche he llorado todas las lágrimas que no lloré en estos -casi- 10 años, y miren que no es que me hayan faltado, es que hay para rato. Pero bue, cuando hay que llorar, hay que llorar. Eventualmente el llanto parará, así como todo pasa en esta vida. Entre todo esto puedo rescatar que aún puedo sonreir, y si puedo sonreir sintiéndome como me siento ahora, entonces apostaré a que eventualmente todo estará bien, este dolor pasará, la pena se irá… Y si algún día, en algún momento lo siento volver, entonces lloraré, hasta que pase de nuevo.

“…Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos … y jamás lo sabrás.
Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,
– el tormento infinito que te debo ocultar –
te diré sonriente: “No es nada … ha sido el viento”.
Me enjugaré la lágrima … ¡y jamás lo sabrás!”

- J. A. Buesa -

Algún día, quizás les cuente mi pena con nombre y apellido, cuando la herida no esté tan fresca.

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Año Nuevo, Blog Viejo

January 5th, 2008

Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, tiempo que era justo y necesario tomarme para reconciliarme conmigo misma y desordenar mi vida un poco, algo así como tomarse un año de silencio para saber apreciar las palabras.

La Reconciliación

Creo que una de las cosas más útiles que puedes hacer en tu vida es perdonarte a tí mismo, y puede que también sea una de las más difíciles. Porque aunque tenemos la costumbre de olvidarnos de nuestros fallos, jamás los perdonamos.

Yo me tomé todo un año para poder llegar al punto de admitir: “La cagaste, ya está, ya pasó, no hay nada que puedas hacer para ‘descagarla’” y una vez asimilada esta afirmación, caramba, ¡que bien se siente! Porque tienes permiso para seguir adelante, sin mirar por encima de tu hombro esperando a que los errores del pasado te asalten en cualquier momento. Así me liberé de mi gran carga, y hay que ver lo ligera que me siento sin tanta mierda encima.

Desordenarse la Vida

Es asombrosa la cantidad de tiempo que invertimos en hacernos la vida miserable. Lo primero es el tiempo. Por alguna razón procuramos andar siempre cortos de tiempo, para tener que apresurarnos de un lado a otro y maldecir todo el camino y a todos los que se interpongan en medio. Lo segundo es que siempre hacemos cosas que no queremos hacer, tenemos empleos que odiamos, convivimos con personas que no soportamos y en lugares que despreciamos.

Organizamos nuestras vida de forma de que lo último que hacemos es disfrutarla. Es una constante carrera para terminar los estudios, trabajar, casarse, reproducirse, criar a los hijos y luego, (si tienes suerte y sigues vivo) entonces si podrás irte a vivir a una casita en el campo a descansar.

Desorganicé todo para poder disfrutar de mi vida ahora que puedo experimentar todos los colores, sabores y olores y no cuando todo se me vuelva gris. Todavía no termino de desordenarme bien la vida, pero estoy en camino, quizás para el año próximo tenga un desastre tan grande que sea imposible de reconocer.

En fín, acá estamos, un poco más loca, un poco más vieja y definitivamente mucho más feliz.