Filosofando
Hoy estuve charlando con alguien sobre la vida, la muerte, el karma y toda esa ensalada de conceptos sobre los que aún no terminamos de ponerlos de acuerdo nosotros los humanos, como seres de ciencia, de fé, de imaginación y de tontería en general.
Lo curioso es que luego de discutir, de debatir, de hablar y rehablar lo mismo durante aproximadamente dos horas, así como un relámpago me llegó el recuerdo de algo que había sucedido momentos antes y que me hizo pensar en la forma en la que me complico la vida en ocasiones, y en que la verdad es muy simple y está justo a la vista.
El Pequeño Saltamontes.
Salí al patio a poner una nueva carga de ropa en la lavadora… Lamento mucho arruinar la imagen que tienen algunos de que vivo en una cabaña de madera en lo alto de una colina… Decía, ahí estaba yo haciendo mis labores mundanas, cuando así de la nada, un grillito saltó dentro del agua, instintivamente metí la mano y lo saqué. Mientras lo llevaba a un árbol cercano, el animalito saltó al cesped, en dónde casi de inmediato se acercó una lagartija y lo convirtió en su almuerzo. El grillito era historia.
¿Que demonios había pasado?
Yo le había salvado la vida y en un instante se escapó de las manos… literalmente.
Me enojé con la lagartija asesina, pero yo más que nadie sé que un cuadro de césped puede convertirse en la más salvaje de las regiones si tienes el tamaño adecuado… o el tiempo para sentarte a ver.
Así que sin mortificarme al respecto seguí con lo mío, lo que más adelante me llevó a una larga e interesante conversación sobre lo expuesto al principio de estos desvaríos y no fué hasta luego de dar por sentado todo el asunto que me vino el grillo a la mente. Me pregunté a mí misma, y a mi compañero, aunque los dos sabíamos la respuesta a esa pregunta, si desde un punto de vista karmático hubiera sido mejor dejarlo ahogarse. Después de todo, iba a morir, ¿no?
Y no. Aunque la lagartija se hubiera almorzado al grillo, hice lo correcto en, sin pensarlo, sacarlo del agua, porque en ese caso su muerte no fué en vano, un perfecto ejemplo de cuándo la muerte genera vida.
Pensá… ¿La lagartija se puso a pensar si estaba mal o bien matar al grillo?
Y no. No se lo pensó, actuó como yo, instintivamente.
Así de sencillo, mi cháchara anterior me pareció sobreactuada, extremadamente redundante y exagerada… y simplemente todo estuvo tan claro como el agua: La verdad es muy simple y está justo a la vista.
February 2nd, 2005 at 3:10 pm
bueno, yo creo que el designio del grillo era morir ese dia.
February 3rd, 2005 at 10:39 am
Tenemos mucho que aprender de la naturaleza. Ella es sabia…
February 4th, 2005 at 9:01 am
Lo importante reside en que tu acto al final genero vida, porque la lagartija necesitaba de tu ayuda, quizá no sirve, solo los hecho, y, lo que es seguro, es que, como te hubieras sentido si en vez de salvarla para su muerte, huebiera sido comida de un ser del agua?
February 4th, 2005 at 9:04 pm
Después de leer tu post siempre que veo un grillo, y a fe mía que los busco, lo meto en un cubo de agua, siempre instintivamente por supuesto, después lo suelto y espero que una lagartija pase por allí y se lo coma, porque seguro que ese es el destino del pepito grillo, pero nada. Nunca hay una jodida lagartija y eso que me cuesta un montón cazar al puto grillo. Creo sinceramente que la lagartija de tu historia debió pensar “coño que mojado esta están los grillos de esta zona, voy a emigrar mas al norte”. Bueno. Como puede observar he sacado una lección empírica bastante práctica de los relatos de tus desventuras. Creo que después de analizar tú escritura y tal, que eres una persona bastante inteligente y lucida. Usar la palabra sobreactuada sin ser yo, tiene bastante merito. Pero sinceramente no creo que tuvieras una conversación rimbombante ni pedante, el ser humano inteligente (y tú lo eres y lo sabes) se hace esas preguntas trascendentales para intentar iluminar los agujeros negros de su conocimiento.
PD: sinceramente, yo era de los que pensaba que vivías en una cabaña de madera encima una colina, pero no me decepciona que uses la tecnología centrifugadora.
February 5th, 2005 at 11:05 am
El quid está en saber cuando seguir sus instintos y cuando no.