Año Nuevo, Blog Viejo
Saturday, January 5th, 2008Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, tiempo que era justo y necesario tomarme para reconciliarme conmigo misma y desordenar mi vida un poco, algo así como tomarse un año de silencio para saber apreciar las palabras.
La Reconciliación
Creo que una de las cosas más útiles que puedes hacer en tu vida es perdonarte a tí mismo, y puede que también sea una de las más difíciles. Porque aunque tenemos la costumbre de olvidarnos de nuestros fallos, jamás los perdonamos.
Yo me tomé todo un año para poder llegar al punto de admitir: “La cagaste, ya está, ya pasó, no hay nada que puedas hacer para ‘descagarla’” y una vez asimilada esta afirmación, caramba, ¡que bien se siente! Porque tienes permiso para seguir adelante, sin mirar por encima de tu hombro esperando a que los errores del pasado te asalten en cualquier momento. Así me liberé de mi gran carga, y hay que ver lo ligera que me siento sin tanta mierda encima.
Desordenarse la Vida
Es asombrosa la cantidad de tiempo que invertimos en hacernos la vida miserable. Lo primero es el tiempo. Por alguna razón procuramos andar siempre cortos de tiempo, para tener que apresurarnos de un lado a otro y maldecir todo el camino y a todos los que se interpongan en medio. Lo segundo es que siempre hacemos cosas que no queremos hacer, tenemos empleos que odiamos, convivimos con personas que no soportamos y en lugares que despreciamos.
Organizamos nuestras vida de forma de que lo último que hacemos es disfrutarla. Es una constante carrera para terminar los estudios, trabajar, casarse, reproducirse, criar a los hijos y luego, (si tienes suerte y sigues vivo) entonces si podrás irte a vivir a una casita en el campo a descansar.
Desorganicé todo para poder disfrutar de mi vida ahora que puedo experimentar todos los colores, sabores y olores y no cuando todo se me vuelva gris. Todavía no termino de desordenarme bien la vida, pero estoy en camino, quizás para el año próximo tenga un desastre tan grande que sea imposible de reconocer.
En fín, acá estamos, un poco más loca, un poco más vieja y definitivamente mucho más feliz.
Que linda la amistad que te conoce, la que sabe lo que piensas antes de decirlo, la que completa tus oraciones, la que escucha tu silencio.
Este fín de semana tenía una actividad lejos de casa que duraría tres días, en estos casos generalmente mi niña se va conmigo, pero cuando eso no se puede, entonces se queda en casa y me encargo de que alguien cuide de ella. Sin embargo, nunca la había dejado tanto tiempo, un día, día y medio, claro, a duras penas, pero se pudo. Tres días completos me suena como una eternidad.