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Año Nuevo, Blog Viejo

Saturday, January 5th, 2008

Hacía mucho tiempo que no escribía nada por aquí, tiempo que era justo y necesario tomarme para reconciliarme conmigo misma y desordenar mi vida un poco, algo así como tomarse un año de silencio para saber apreciar las palabras.

La Reconciliación

Creo que una de las cosas más útiles que puedes hacer en tu vida es perdonarte a tí mismo, y puede que también sea una de las más difíciles. Porque aunque tenemos la costumbre de olvidarnos de nuestros fallos, jamás los perdonamos.

Yo me tomé todo un año para poder llegar al punto de admitir: “La cagaste, ya está, ya pasó, no hay nada que puedas hacer para ‘descagarla’” y una vez asimilada esta afirmación, caramba, ¡que bien se siente! Porque tienes permiso para seguir adelante, sin mirar por encima de tu hombro esperando a que los errores del pasado te asalten en cualquier momento. Así me liberé de mi gran carga, y hay que ver lo ligera que me siento sin tanta mierda encima.

Desordenarse la Vida

Es asombrosa la cantidad de tiempo que invertimos en hacernos la vida miserable. Lo primero es el tiempo. Por alguna razón procuramos andar siempre cortos de tiempo, para tener que apresurarnos de un lado a otro y maldecir todo el camino y a todos los que se interpongan en medio. Lo segundo es que siempre hacemos cosas que no queremos hacer, tenemos empleos que odiamos, convivimos con personas que no soportamos y en lugares que despreciamos.

Organizamos nuestras vida de forma de que lo último que hacemos es disfrutarla. Es una constante carrera para terminar los estudios, trabajar, casarse, reproducirse, criar a los hijos y luego, (si tienes suerte y sigues vivo) entonces si podrás irte a vivir a una casita en el campo a descansar.

Desorganicé todo para poder disfrutar de mi vida ahora que puedo experimentar todos los colores, sabores y olores y no cuando todo se me vuelva gris. Todavía no termino de desordenarme bien la vida, pero estoy en camino, quizás para el año próximo tenga un desastre tan grande que sea imposible de reconocer.

En fín, acá estamos, un poco más loca, un poco más vieja y definitivamente mucho más feliz.

Volvió…

Friday, December 22nd, 2006

Que linda la amistad que te conoce, la que sabe lo que piensas antes de decirlo, la que completa tus oraciones, la que escucha tu silencio.

Que larga la amistad que te vió mudar los dientes, la que te vió convertirte en mujer, la que te ayudó a elegir tu primer sostén y más tarde una universidad.

Que profunda la amistad que conoce tus secretos, la que sabe de tus más odiados complejos y tus más ocultos temores, a la que confesaste lo que nunca antes admitiste en voz alta.

Tan linda, larga y profunda que dejó de ser una amistad para convertirse en una hermandad.

Me hace tan feliz que esté aquí, no me importa que se quede poco tiempo, lo que importa es que volvió.

Welcome home, my sister, my boo.

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Ansiedad de Separación

Sunday, December 17th, 2006

Este fín de semana tenía una actividad lejos de casa que duraría tres días, en estos casos generalmente mi niña se va conmigo, pero cuando eso no se puede, entonces se queda en casa y me encargo de que alguien cuide de ella. Sin embargo, nunca la había dejado tanto tiempo, un día, día y medio, claro, a duras penas, pero se pudo. Tres días completos me suena como una eternidad.

Escrito en mi diario privado el viernes 15 de Diciembre:

“Hoy dejé a Onyx a cargo de otras personas, siempre supe que ella estaba muy apegada a a mí, lo que no había tomado en cuenta es qe yo también estoy apegada a ella. Dejarla allí, en manos de un extraño que ni siquiera tuvo la delicadeza de preguntar su nombre ha sido una de las separaciones más difíciles que he tenido que soportar… Y será sólo por tres días.
Ella obviamente no lo sabe. Está en su derecho de ponerse temperamental, de gruñir, de resistirse, de querer morder al mundo entero, pero yo, yo sé que son tres días. ¿Cual es la excusa a mi ansiedad? ¿A esta tristeza repentina? ¿Al deseo de abrazarla y no dejarla ir nunca más? ¿A las ganas de morder yo misma a ese imbécil? ¿A esta nostalgia que me entra al ver su juguetito favorito que no pude dejarle?

Quiero que esté siempre conmigo. Quiero que vaya a dónde yo voy. Necesito saber que está bien… Siempre. Si necesita algo, quiero estar ahí para dárselo. Si tiene la más ligera molestia, quiero estar ahí para aliviarla.

Mi madre trata de explicarle, en vano, porque él no entiende nada de esto y no comprende mi ansiedad, porque no sabe lo que es tener hijos, no sabe lo que es sacarse el corazón del pecho y entregarselo a otra persona, a un completo desconocido, confiando que te lo cuidará bien.”

¿Valió la pena? No.
Es cierto que la celebración fué todo un éxito, probablemente hablarán de ella durante un buen tiempo, pero si tuviera que elegir otra vez entre todos ellos y mi niña, elegiría a mi bebe. Está bien si tú tampoco lo entiendes, no necesito que lo hagas.
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