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¡Viva la Mediocridad!

Saturday, October 14th, 2006

Hace unos días alguien me contrató para un trabajo. No es lo que hago normalmente, pero la compañía en cuestión es grande y quería ganarme al cliente, así que desde que me llamaron para preguntarme si estaba disponible les dije que sí, aún antes de escuchar exactamente de qué se trataba.

El trabajo era simple, pero tedioso: Digitar unas fichas de información. Nada prestigioso, pero como me pagan a US$1.50 cada ficha el prestigio me importa poco y nada. Así que pedí que me mandaran la información y me puse a ello.
Las recibí el (jueves) día de mi cumple en la noche, el viernes y el sábado no trabajé porque estaba de fiesta, el domingo me puse a ello y lo terminé todo. El lunes en la mañana envié las fichas de regreso al cliente junto con el archivo de mi trabajo. Quedó muy conforme y todos felices.

Ayer, el mismo cliente me envió más fichas para digitar. De nuevo, las recibí en la noche. Como estos días ando con el horario al revés, mi día estaba recién empezando. Así que me puse a digitarlas ni bien las recibí. A la mañana del día siguiente se las llevé a la persona que me sirve de mensajero para que se las entregara al cliente.
Él me pregunta por qué no acepté el trabajo, le expliqué que claro que lo acepté, que ya estaba hecho. Sorprendido me preguntó por qué no esperaba un par de días para enviárselo. Le pregunté que para qué si ya estaba hecho. El mensajero con mucha palabrería trata de explicarme que a veces es mejor tardar un poco más haciendo los encargos para que no parezcan tan fáciles. (!?) Yo le explico a él que es digitación, se paga por la rapidez. Cualquiera que sepa escribir puede digitar, cuando le pagas a alguien para que lo haga es porque lo quieres rápido. Pero él insiste y me dice que esperará hasta el día siguiente para entregar las fichas, a lo que yo le respondo que no importa cuando lo haga porque hacía dos horas que le había enviado el archivo por email al cliente. O sea, que ya sabía que estaba hecho. Inconforme y diciéndome que cometía un error, se marchó.

Este no es un caso aislado, me ha pasado en varias ocaciones con varios clientes. Incluso en una ocasión siendo como empleada de una empresa, mi jefe me prohibió quedarme luego del horario de trabajo ¡Y ni siquiera pagaban horas extra! Lo hacía porque quería terminar lo que estábamos haciendo. ¿No se supone que personal que trabaje de gratis es lo que todo empleador quisiera tener?

En fin, volviendo a esta semana… Cuando el mensajero se marchó me quedé con la duda ¿realmente estoy haciendo algo mal?.

Estuve preguntando por ahí y alguien me dijo que:

“Lo que pasa es que cuando alguien te envía un encargo, está contando con un break, tu sabes, hacer otra cosa mientras tú te encargas de eso. Si lo terminas en 15 minutos le descolocas el horario, porque estaba esperando con que te tardaras más tiempo.”

¿Eso no es bueno? O sea, te sacas el problema de encima de una buena vez y listo. Tema solucionado, venga el próximo.

“A le gente no le gusta eso.”

Corrígeme si me equivoco, pero ¿tú no cobras extra por hacer un “servicio express” en tu trabajo?

“Sí”

Y si a un cliente le ofreces el “servicio express” sin costo adicional ¿no estaría feliz?

“Claro, son [15 dólares] menos”

Siendo así, ¿por qué piensas que está mal cuando YO hago “servicio express” sin costo adicional?

“Porque lo tuyo es siempre “servicio express” [risas]”

Ah, entonces es envidia. =P

Otra persona me dijo:

“Mira, es que si te piden que digites 200 fichas y lo haces muy rápido van a pensar que el trabajo en realidad es fácil, porque no te cuesta nada y creerán que te están pagando de más.”

¡Pero por eso me pagan! No están comprando mi capacidad de digitar, eso lo puede hacer cualquiera, están comprando mi capacidad de digitar ¡a la velocidad de la luz!

“Aún así, loca, es muy rápido”

Ok, hagamos las cuentas:
Son 200 fichas, un día de trabajo normal tiene 8 horas, digamos que me toma unos 3 minutos digitar cada ficha. Son 10 horas.
¿Ves? No es tan complicado y no es tan rápido.

“Pero a una persona normal no le toma 10 horas”

A mí tampoco me tomó diez horas… Estuve como cuatro horas digitando, me hice la cena (almuerzo en realidad), comí mientras veía una peli, me di una ducha y luego jugué una partida espectacular de Age of Mythology mientras esperaba a que amaneciera.

“Eres imposible. ¿Ves lo que te digo? Ellos pensarán que es muy fácil”

A quienes usaban antes les tomó una semana hacer 200 fichas. Por eso en vez de preguntarse si me están pagando de más, deberían de estar besando el suelo en el que piso y dar gracias de que aún siendo mucho más rápida que la gente del centro de cómputos, les estoy haciendo un descuento en el precio por ficha.

“Pensarán que hay algo raro contigo…”

Momento, los otros tardan 2 semanas y le cobran más. Yo tardo 1 día y le cobro menos. ¿¡Y pensarán que hay algo raro CONMIGO!? ¿Lo normal no sería pensar que los tipos esos les están estafando haciéndoles creer que toma más tiempo de la cuenta? …Como probablemente están haciendo.

“Sí, pero como no son solamente “los tipos esos” sino todos los centros de computación que hacen lo mismo, ellos pensarán que hay algo raro contigo.”

Claro que hay algo raro, a diferencia de los demás ¡soy honesta!

“Y modesta, se nota”

Llamé a algunos conocidos que trabajan en centros de cómputos o que se ganan unos pesos digitando y les estuve haciendo algunas preguntas. Al parecer, por regla general se toman varios días para entregar cualquier encargo. Aunque les tome 15 minutos hacerlo. Esto, según ellos (y sus empleadores) es por dos razones principales:

1) Para que los clientes no se acostumbren a esperar sus trabajos pronto.
2) Para no se quejen por el precio.

Les pregunté a todos sobre las consecuencias que podría tener el no esperar los días ‘reglamentarios’ cuando me enviaban datos o cobrarles menos, y la respuesta, invariable fue: “Es muy probable que no te llamen de nuevo.”

O sea que ya lo saben: Servicio caro y lento. Eso es lo que la gente quiere. ¡Viva la mediocridad!

Escrito el 10 de Octubre, 2006.

Cosas que me Rompen los Ovarios: PETA

Tuesday, September 26th, 2006

Su nombre completo es People for the Ethical Treatment of Animals (Personas por el Ético Tratamiento de los Animales) y su filosofía es: “los animales no son para comerlos, para vestirnos con su piel, para experimentar con ellos o para servirnos de entretenimiento”.

Lo que me da bronca de la gente de PETA es… bueno, toda PETA. Son unos imbéciles que no tienen ni la menor idea de lo que están proponiendo. El tratamiento “ético” como ellos lo proponen no es posible. No es cuestión de tiempo, de dinero, de educación, de conscientización, es imposible. Así de sencillo.
Son una banda de extremistas que no tienen nada más que hacer con su tiempo que no sea romperle los ovarios y los cojones al resto. Un grupo de subnormales que le dan mala reputación a los que se preocupan por los animales. Y no me refiero a los que dicen “ah sí, yo soy pro-PETA”, me refiero a aquellos idiotas que realmente toman la labor de PETA en sus manos, léase, vandalizar hogares, centros comerciales, laboratorios (en dónde se fabrican e investigan valiosas drogas) y hasta realizar acciones criminales contra algunas personas.

Para que entiendan mi punto de vista, veamos como serían las cosas según ellos:

  • Los animales no son para comerlos.

Dejaremos de comer carne o cualquier producto derivado, directa o indirectamente, de un animal. Además la carne, podemos olvidarnos de los huevos, la leche, la miel, varios tipos de pan, las cápsulas (como las que se usan en medicamentos), el queso, la goma de mascar, la harina, la gelatina, algunas bebidas alcohólicas, las pastas, algunos dulces, chocolates y caramelos, la margarina, la manteca, el yogur, y un larguísimo etcétera.

Tampoco podemos olvidarnos de aquellos alimentos supuestamente vegetales que necesitan un componente animal en su producción, así que nada de productos que contentan: keratina, lanolina, glicerina animal (mono, di y triglicéridos), “colorante 120″ o “rojo 120″, ácido carmíneo, estearato de calcio, caseína o caseinato, “agente clarificador”, glucosa o dextrosa, ácido láctico, lactosa, sacarina, lecitina, luteína, ácido mirístico, ácido oleico, pancreatina, pepsina, sodio stearoyl lactylate, vitamina B12, vitamina D3. Los que dicen “saborizantes naturales” son altamente sospechosos, ya que pueden ser sabores animales o vegetales.
Si creen que esto es poco, la próxima vez que vayan a comer algún vegetal en conserva, revisen la etiqueta y se darán cuenta de lo que les estoy hablando.

  • Los animales no son para vestirnos.

Dejaremos de usar cuero, piel, lana, seda, angora, cachemira y cualquier otra tela que se produzca directa o indirectamente de algún animal.
A falta de cuero perdemos parte de los zapatos, cinturones, bolsos, carteras, abrigos, etc. Pero está bien, podemos usar “pleather”, que es cuero sintético (de plástico) hecho a base de petróleo, todos sabemos que hay montones de petróleo en todo el mundo y que cada día está más barato. ¿Qué importa usar un poco más para vestirnos?

A falta de lana perdemos, además de toda la ropa: las alfombras, los pianos, los parlantes, los pañales, etc. Ah, y no olvidemos que las abuelas dejarán de tejerle cositas a los nietos, que se busquen otro pasatiempo.

A falta de la seda perdemos: las lujosas sábanas, los paracaídas, las ruedas de bicicleta, algunos chalecos antibalas y un montón de historia, ya que antiguamente se usaba como pergamino para escribir.

Como todas las telas animales estarán prohibidas, la gente de los Andes que vive de las Alpacas, Llamas, Vicuñas y demás bichos del tipo, tendrá que buscarse otra ocupación, mientras, supongo que PETA proveerá para todas aquellas personas de Perú, Bolivia, Argentina y Chile que basan toda su economía en la crianza y comercialización de estos animales. Esto sólo por mencionar una ínfima parte de toda la gente del mundo que vive de los animales y no hablo de empresas multinacionales, ni de grandes latifundistas, hablo de familias humildes que durante generaciones se dedicaron a ello y que gracias a PETA se encontrarán sin ningún medio para salir adelante.

  • Los animales no son para experimentar con ellos.

Con esta fabulosa cláusula frenamos de golpe todo el campo de la medicina. Ya que todos los medicamentos son usados en animales primero. Así mismo podemos olvidarnos de las vacunas que previenen enfermedades como: Difteria, Haemophilus influenzae tipo b, Hepatitis A y B, Enfermedad de Lyme, Influenza, Sarampión, Parotiditis (Paperas), Neumococo, Polio, Rubéola, Tétanos y Varicela.

Nos olvidamos de la insulina, que mantiene vivos a tantos diabéticos, incluida la hipócrita vicepresidente de PETA. Nos olvidamos de la cortisona y los corticoesteroides que ayudan a tantos asmáticos. Nos olvidamos de las hormonas que usamos las féminas durante la menopausia y los alérgicos también se jodieron, porque no existirán los medicamentos para sus problemas.

Nos olvidamos de los cosméticos, como los que usan las modelos para ponerse en pelotas y hacer afiches promocionales de PETA diciendo que prefieren estar en cueros antes que usar la piel de un animal.

Nos olvidamos de algunos jabones, del shampoo, del acondicionador de pelo, de la pasta dental, del detergente para la ropa, de las lociones, de las cremas, de los perfumes, del desodorante y todos aquellos productos que nos hacen sentir como animales civilizados e importantes y que se hacen experimentando en animales y a veces hasta usándolos como ingredientes en ellos.

  • Los animales no son para servirnos de entretenimiento.

Adiós a Lassie, a Rintintín, a Benji, incluso al Pato Donald, a Bugs Bunny, a Garfield y a todos aquellos animales que “degradamos” para entretenimiento nuestro. Millones de libros serán editados para borrar rastro de cualquier animal en ellos, incluyendo la Biblia, que degrada a tantos animales ofreciéndolos en sacrificio.

Las brujas ya no tendrán gatos negros, ni cuervos y Harry Potter tendrá que usar un celular para comunicarse, como todos los demás.

Equipos deportivos de todo el mundo tendrán que rediseñar sus logotipos y sus mascotas, algunos hasta tendrán que cambiarse el nombre. Los animales caerán de los escudos y banderas de los países, de los escudos familiares, y también de los logos, sellos y emblemas de las empresas.

Los circos tendrán que liberar a todos sus animales, las personas dejarán libres a sus mascotas, los encantadores soltarán a sus serpientes, los exhibidores liberarán a sus muy mimados perros y gatos. No más jaulas, arriba, el cielo se llenará de aves liberadas, y abajo el suelo se llenará de mierda de pájaros.

  • Los animales no son nuestros esclavos. (Implicando que no deben de trabajar)

Los caballos dejarán de tirar de carretas (los amish y los menonitas se jodieron mal), los perros dejarán de detectar bombas y narcóticos, no más perros policías. Nada de gatos en las granjas, los humanos tendremos que soportar a las ratas destrozando cultivos y granos (no podemos lastimarlas, ya que son animales también y tienen derecho a la vida).

Hablando de pestes, no hay que olvidar que todos nos llenaremos de piojos, pulgas y ladillas, ya que ellos también son animales y merecen derecho a la vida… Lo mismo que los mosquitos que causan tantas enfermedades. De todas formas ya no hay medios para controlar a estos (y otros) parásitos, las investigaciones y la medicina se perdieron en la tercera cláusula de PETA.

La gente del ártico tendrá que dejar de usar al perro, al reno y al caribú como medio de transporte, así como los elefantes en Asia y los camellos en medio oriente. Los bueyes y las mulas nunca más tirarán del arado, de ahora en más se utilizarán maquinarias, los que no tengan recursos para usar maquinarias atarán a sus hijos a la yunta, rogando que servicios sociales no arme lío por eso.

  • Los animales deben de vivir libres.

Los perros, cabras, gatos, ovejas, vacas, asnos, caballos, búfalos, abejas, pollos, llamas, alpacas, gusanos, camellos, dromedarios, hurones, pavos, conejos, zorros, alces, hámsteres y venados que son criados en granjas y hogares serán puestos en libertad. Al igual que todos los animales de todos los zoológicos del mundo.

Nosotros, los malvados humanos, obviamente volveremos a vivir en las copas de los árboles, porque con tanto bicho suelto y nuestro deber moral de tratarlos de acuerdo a la ética de PETA no nos queda otra opción más que alejarnos de sus caminos.

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Hasta ahora ¿alguien más se ha dado cuenta de la ridiculez de PETA?

Los animales se comen, ¡y son ricos!. De hecho, tenemos la capacidad de complicarnos tanto la vida con este asunto gracias a nuestro complejo cerebro, que es, además, lo que nos diferencia de los demás animales. Y la única razón por la que tenemos este enorme cerebro del que estamos tan orgullosos es porque nuestros antepasados incorporaron carne en sus dietas.

A mí me gusta la carne, no hay nada más delicioso que un pedazo de animal muerto en mi plato. Si PETA (o cualquiera) cree que dejaré de comerla para darles el gusto, tendrán que venir a sacármela de la boca, porque de otra forma no va a suceder.
Uso piel y me encanta, de hecho, tengo un gabán enorme al que llamo “la vaca”, es tan grande que asumo tiene encima más o menos la misma cantidad de cuero que una vaca completa. Por dentro está forrado de piel de oveja. Es hermoso y calientito y no tengo planes de dejar de usarlo, lo mismo que mis botas de piel, mis plumas y un montón de prendas que están hechas de animales.

Aún así me considero una amante y defensora de los animales, quién abusa de ellos, abusa de mí, y pobre de él si me lo cruzo en el camino. Me encantan los animalitos, me gusta mimarlos, cuidarlos, protegerlos y comerlos. Respeto la vida de los demás seres vivos… Pero aún así mato muchos bichos y odio a muchos animales, hasta el punto de verlos e inmediatamente matarlos. ¿Eso me hace una mala persona? Quizás. Pero soy esa misma mala persona que ha sido hogar transitorio y madre adoptiva de muchos animales, que hace servicio social en el zoológico y cuando en mi isla quisieron vender un santuario animal para construir un hotel, fuí de las primeras en salir a protestar, con pancarta y todo.

Sin embargo, los extremos son peligrosos. No podemos adoptar la posición de no absoluto, así como una posición de sí incondicional. Pocas cosas en este mundo son blancas o negras, y esta definitivamente no es una de ellas. Es cierto que hay lugares en donde se maltrata a los animales, algunas granjas, circos y hasta zoológicos, pero no todos son así. Creer que por unos cuantos tenemos que cerrarlos a todos es como decir que todos los niños tienen que ser criados en centros especiales porque algunos padres maltratan a sus hijos. Es completamente ridículo.
Lo que PETA debería de estar haciendo es reforzando las leyes existentes y haciendo todo lo posible para que se cumplan, no adoptar esa posición extremista que tira más a terrorismo que a activismo.

Necesitamos de los animales así como ellos necesitan de nosotros. Desde nuestro punto de vista antropocentrista queremos pensar que somos lo máximo y que somos dioses y señores del reino animal. Tenemos que bajarnos de nuestro pedestal, señores… Ni siquiera estamos en la cima de la cadena alimenticia.

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Cosas que NO debes de hacer en una cita

Sunday, August 27th, 2006

1.- Llegar dos horas tarde y ni siquiera presentar una excusa válida.
2.- Invadir el espacio personal de la otra persona.
3.- Decirle que estás dispuesto a cualquier con tal de meterle en la cama. Incluso pagarle.
4.- Hablar sin parar sobre tus problemas, tus asuntos, tus líos. Especialmente cuando ni siquiera le preguntaste a la otra persona: “¿Cómo estás?”
5.- Eructar y/o pedorearte. Especialmente durante la cena.
6.- Escupir comida masticada en tu plato.
7.- Picarte los dientes con un palillo o usar hilo dental en la mesa.
8.- Tocar con las manos la comida de tu acompañante… Luego de chuparte los dedos.
9.- Secuestrar la conversación contando una película de principio a fin.
10.- Auto invitarte a la casa de tu acompañante.
11.- Ponerte a leer un libro o revista durante la velada.
12.- Oler el pelo (o cualquier otra cosa) de tu acompañante, especialmente cuando ya te dejó claro que no le gusta que te acerques.
13.- Suponer (y decirle) que estar contigo es más importante que cualquier cosa que tú acompañante tenga que hacer.
14.- Ofrecerte a chuparle los dedos de los pies a tu acompañante. Especialmente cuando ni siquiera se anima a darte un beso en la mejilla.
15.- Ofenderte si luego de ignorar los puntos anteriores, la persona en cuestión se niega a volver a salir contigo, jamás.

Seguro que piensan “Duh, obvio!” Al leer eso, yo también pensaba que estaba todo muy claro, les cuento…

Desde hace algunos días he estado tratando de convencerme de que necesito salir un poco más del cubil antes de convertirme en una de esas personas raras que hablan solas y se la pasan… Bien, digamos que tengo que salir, así que cuando un amigo me invitó a salir a cenar, acepté sin meditar mucho al respecto.

Aún estaba en mi casa cuando todo comenzó a salir mal. El amigo, llamémosle Pancho, quedó de pasarme a buscar a las 7:00 p.m. Le había dicho que tenía algo de trabajo pendiente que quería terminar esa misma noche, así que sería una salida rápida. A las 8:00 p.m. me llama para decirme que llegará un poco tarde. Le pregunto en donde está y me responde que de camino… a su casa.
Luego de (supongo) bañarse y vestirse estuvo tocando a mi puerta a las 9:00 p.m.
Ni bien salgo a recibirlo, malhumorada, porque a mi entender la impuntualidad debería de ser un pecado capital castigado con azotes en la plaza del pueblo. Se me acerca todo lo que puede sin tirarse encima de mí y me dice “hola” de lo más pancho (por eso el pseudónimo). Yo me aparto y aseguro la puerta antes de dedicarle una mirada asesina, que él ignora como si no estuviese dos horas tarde y como si no hubiera violado mi sagrado espacio personal.

Sin embargo, sigo determinada a pasarla bien y pienso en cosas lindas en el trayecto al lugar en dónde cenaríamos para ponerme de buen humor nuevamente, mientras él me cuenta sobre su trágica vida (que no es para nada trágica). Elegimos mi mesa favorita y nos sentamos, el camarero nos trae el menú, que ninguno de los dos necesita ver, porque frecuentamos el lugar bastante y nos sabemos de memoria todo lo que ofrecen, pero esa noche Pancho estaba particularmente necio y decidió que quería ver el menú…. Durante al menos media hora. Haciendo pausas para seguir contándome sobre la desgracia que es no encontrarse una novia. Yo asiento, y hago los comentarios apropiados, pensando en si agregar los iconos a una página que estoy actualizando o si mejor dejo texto, o sea sin prestarle atención, y no es que haga falta, porque ya me se toda la conversación de memoria, ¡la vengo escuchando hace 3 años!

Finalmente Pancho se decide por lo mismo de siempre y hacemos la orden. Mientras esperamos sorpresivamente me pregunta como estoy y qué hay de nuevo en mi vida. Ni bien digo la primera oración me corta con un “ah sí, eso me acuerda la película… cuando…” y comienza a contarme la película en cuestión como si fuera narrador radial de años atrás. Yo me quedo escuchando su retahíla de porquerías y pensando “¿Qué mierda hago yo acá?” Lo dejo saltar de un aburridísimo tema a otro, en donde me cuenta sobre su vida, sus problemas, su familia, etc., etc., etc.

La comida finalmente llega y tengo el honor (sic) de observar con lujo de detalles modales propios de un animal salvaje en la mesa. Agradezco que al menos no está hablando con la boca llena y fijo la mirada en una pecera al fondo mientras como. Escucho una risita mal contenida y lo miro a él, masticando mientras me suelta un halago propio de un hombre de neardental: “comes lindo”. Yo me quedo asombrada, no por el supuesto halago, sino por la forma en la que la comida se mueve de un lado a otro en su boca y como se pega a sus dientes del frente mientras me observa esperando una respuesta. Respondo con unas “gracias” por pura cortesía mientras empujo mi plato. Él me dice que no tiene que darme vergüenza, que siga comiendo. Yo contengo las ganas de salir corriendo de allí y le pido al camarero que retire mi plato. Más el asunto no terminó ahí, en un momento Pancho deja de masticar, se inclina hacia adelante y escupe una plasta de comida semi masticada en el plato mientras hacía un gesto de asco. “¿Hueso?” Le pregunto, aguantándome las náuseas como puedo y él me explica “No, se me metió algo en una carie”, yo me quedo muda de puro espanto mientras lo veo pedirle al camarero que le traiga unos palillos. Yo, ¡oh ingenua!, me creo que se excusará para ir al cuarto de baño, pero no, justo ahí en la mesa lo veo picarse la muela en cuestión hasta que sale volando un pedazo de Dios sabe qué, para luego seguir comiendo como si no hubiera pasado nada.

El resto de la velada no la voy a describir, porque de otra forma sería aún más largo, pero por las reglas antes escritas se harán la idea.

La tortura no terminó en el restaurante, oh no, una vez que me salimos de allí y estaba frente a mi casa, me despedí rápidamente y abrí la puerta del auto con miedo de que si se desmontaba a abrirla capaz que me pedía pasar. Pero no funcionó, porque ni bien pasé por la puerta de entrada ya Pancho estaba dentro.

Estuve aguantando sus malos modales (que incluyen sacar una revista Cosmopolitan de su mochila y ponerle a leer mientras yo le miraba en lo que ahora interpreto como estado de shock) hasta la una de la madrugada. Para ese momento ya estaba un poco más que jodidamente encabronada y Pancho tiene las gónadas de preguntarme que no sabe por qué no puede conseguirse una novia. Lo miro un segundo y me doy cuenta de que espera que yo le conteste. Le pregunto “¿De verdad quieres que te diga?” A lo que él me responde que “claro que sí”, pero no ofendo de gratis, así que le pregunté de nuevo “¿Honestamente o quieres que sea cortés?” “Honestamente”

Y fue ese momento el que me dió la oportunidad de cobrarme todo lo que me aguanté esa noche. Para cuando terminé de responderle, Pancho me miraba con cara de “No lo puedo creer”. Cuando se justificó diciéndome que no tenía que tratar de impresionarme porque somos amigos y que yo no podía “hablarle así”, fue cuando supe que la amistad no tenía salvación.

Lo peor de todo es que al despedirse tiene el coraje de decirme que “si alguna vez volvemos a salir…” ¿¡QUE!? ¿¡ESTÁS DEMENTE!?

No quiero entrar en los demás detalles, porque Pancho lee este diario y no quiero ofenderlo más de la cuenta, pero anoche tuve que bancarme pedos, eructos, comida masticada, acoso sexual y muy mala educación en general, creo que estoy en todo mi derecho de despotricar un poco.

Pancho: ¿De verdad que no sabes por qué no consigues novia? Eres maleducado, no eres atractivo, nada interesante, eres vago y tu sentido del humor apesta. ¿Qué tienes para ofrecer además de mal olor corporal? Absolutamente nada. Ni como esposo, ni como novio, ni como amigo, y a veces creo que ni siquiera como ser humano.

Revísate, porque como sigas así no vas llegar a ningún lado.

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