¿Amargada, yo?
Tuesday, January 18th, 2005Me llaman pesimista. No les creo.
Dicen que soy una amargada. No saben lo que dicen.
¡Soy la persona más feliz que conozco!
Soy feliz, porque acepté mi infelicidad, porque aprendí que la felicidad no es eterna, es un mero estado de ánimo.
Ellos me aconsejan que cambie.
Quieren que sea como ellos. ¿Para qué?
Dicen que le tengo miedo al mundo.
Sin embargo, creo que el mundo me teme a mí.
No me entienden. No quieren entenderme.
Quieren cambiarme. Quieren arreglarme.
Aún cuando no se dan cuenta de que no estoy dañada.
No es un defecto. Es una elección… Es mi decisión.
Hablo sola, con los animales, con objetos inanimados, en voz alta y sin nada de vergüenza, no me importa que me escuchen los demás. No vivo ni por, ni para ellos. Yo soy. (y punto)
Canto (mal) todos los días. Aún cuando no me sepa la letra de la canción, aun cuando tenga que improvisar con lo primero que se me ocurra. Aún sabiendo que jamás en mi vida pegaría esa nota. Lo hago porque me gusta. No importa como se escuche.
Bailo (peor) cuando quiero… Hago el “baile del pollo” cuando tengo ganas de ser un poco (bastante) rídicula. Hago el baile ceremonial del triunfo cuando algo me sale bien… No es algo digno de ver… Pero hay que saber lo bien que se siente para entenderlo.
He bailado tango con la escoba, merengue con el trapeador y salsa con el rastrillo de barrer las hojas en el jardín.
Hago muecas, sonidos extraños, piruetas, juego como si tuviera cinco años de edad, creo en la magia, me encantan las pistolas de agua, corro en la lluvia, disfruto el olor de la hierba recién podada, duermo en la hamaca y aullo en las noches de Luna… Pero sigo siendo la misma, la que dice que la vida es una mierda, la que tiene incontable cantidad de tumbas en el alma…
Soy el balance entre seriedad y tontería.
Soy de risa fácil, de hecho me rio sola, me rio de las cosas que pienso, no es raro verme estallar en carcajadas espontáneamente, cada cabeza es un mundo, dicen, bueno, pues el mío es un mundo muy alegre y me gusta. Me siento cómoda aquí.
¿Entonces, por qué escribes tantas cosas malas?
Porque las cosas buenas son para vivirlas, no para pasarselas escribiendo.