Hoy debería ser un día de alegría, celebración y meditación: Hoy nace el Dios Sol.
Sí, hoy es la versión Pagana de la Navidad y en vez de estar reunida con mi familia y amistades, me encuentro sumida en la más triste y melancólica de las soledades.
Sonrío pensando en un recuerdo feliz, tratando de replicar la alegría de tiempos mejores y la sonrisa se me escapa por los pliegues de su ausencia. Busco refugio en el trabajo, pero las Musas parecen haberse olvidado de mí, hasta la inspiración me elude y me deja sola con el espacio abismal que nos separa.
Con sorpresa que no es tal, la ermitaña encuentra que le pesa su soledad. Mira el papel en blanco, que desde hace rato está tratando de llenar con sus deseos y metas, pero no consigue escribir nada. Piensa en los planes, en las ideas, en los asuntos por resolver, pero nada, nada se compara con el vacío. Nada parece ser más importante que el espacio en que él no está. Se siente sola. Léanlo bien: Una ermitaña se siente sola. Su mano, siempre firme, ahora tiembla levemente sobre el papel y con vergüenza siente que se le escapa una lágrima solitaria, que le acaricia suavemente la mejilla antes de lanzarse al vacio y morir sobre la blancura del papel.
Hoy la distancia me duele más que nunca.
.